- Cuixart
y el arte contemporáneo
Ha
cumplido 80 años. En 1946, Modest
Cuixart abandona los estudios de Medicina y se
dedica por entero a la pintura. Desde entonces, hace 60
años, este barcelonés no ha dejado de plasmar
realidades y sueños –que son surrealidades íntimas–
en pinturas que forman parte de una dinámica abierta en
años de postguerra, cuando junto con Arnau Puig,
Tàpies, Brossa, Ponç y Tharrats se congrega en torno a
la revista ‘Dau al set’ para trazar un compromiso
intelectual que abrió cauces nuevos. Al año siguiente,
1949, invitado por la publicación “Cobalto 49”,
Cuixart expone, junto con Antoni Tàpies y Joan Ponç en
el Instituto Francés de Barcelona, experimenta con las
técnicas del grabado y concurre al II Salón de Octubre
de Barcelona. Entonces Cuixart era algo más que una
promesa; tanto, que Eugenio d´Ors lo presentó –1950–
en el VII Salón de Once, de Madrid, junto a Dalí,
Miró, Tàpies, Ponç, Zabaleta y el arquitecto Oriol
Bohigas. A renglón seguido participa en la Semana de
Arte de Santillana auspiciada por la Escuela de Altamira,
donde se planteó la renovación del arte español.
Modest Cuixart traza un discurso que se internacionaliza;
se le ortorgan premios nacionales e internacionales y,
en 1975, es invitado de Honor en la XIII Bienal de São
Paulo...
A
Modest Cuixart, la Asociación para el Fomento y la
Investigación del Arte Contemporáneo, de Tarrasa,
junto con la Obra Social de Caja Penedés, le rinde
homenaje convocando, junto a una representación de su
obra, otras obras de 44 artistas españoles y
extranjeros en una muestra que se presenta esta tarde en
el Palau Dalmases de la calle Montcada, Barcelona, bajo
la dirección artística de Carmen
Valverde, con un acto donde Cuixart recibirá
un busto en bronce realizado para la ocasión por el
escultor David
Moreno. En la muestra, junto a realizaciones de
Cuixart, figuran otras de autores como Eduardo
Úrculo (ya fallecido), Josep
Mª Subirachs, Lorenzo Qinn, Fernando Bellver, Ouka Lele,
Josep Martínez Lozano, Jaume Queralt, Guillem Rocas,
Lluis Ribas, Villatoro, Hermógenes Pardo, Carlos
Gonçalves, Luis Javier Gayá, Blanca Muñoz de Baena
y, entre otros, Sergi
Barnils.
La
obra de Cuixart parte de un realismo que se abre a la
surrealidad en un horizonte mediterráneo, por suyo. En
su trabajo está la perseverancia de hacer de la idea
logro, y la sabiduría en procedimientos a la hora de
integrar materias, ‘dripping’, ‘colage’, a
través de técnicas que buscan unidad en la diversidad
de los encuentros. Dibujo que esboza, estructura o
esquema que crece, formalismo e informalismo, cuerpo y
alma que alcanzan una figuración expresionista, con
especial interés en la figura femenina e imágenes ‘eróticas’,
con simbolismo plasmado de un magma oscuro de misterio,
en palabras del poeta Joan Perucho: “Cuixart es taca
les mans amb la fosca”. Y Francesc Millares, escribió
en 1991, comentando una antológica de Cuixart, dedicada
al medio siglo de creación: “... Existe un Cuixart
mágico y maligno que se forjó en unos años en los que
vivir era una continua incertidumbre. Existe un Cuixart
rebelde y agnóstico, que se concretó en los años en
los que la vida era una continua pelea con el caparazón
político. Existe un Cuixart desgarrado y provocador de
cuanto la existencia se iba haciendo más placentera.
Existe un Cuixart que retoma un pasado cuando su
conciencia retoma posiciones arrinconadas largo tiempo”.
Y
nosotros sentimos al joven –ayer y ahora– que
proyecta sus impulsos y pinta, fuera del sistema, el
mundo que habita en su inconsciente y en el alrededor
más o menos próximo, sea en Barcelona, en Palafrugell,
o en cualquier parte del mundo. Porque desde su
epicentro mediterráneo su ilusión navega por los siete
mares y hasta logra recalar con su ‘nave’ en la
estrella que, con persistencia, le guiña. Por eso,
porque es historia y sigue siendo actualidad, este
periódico, “El Punto de las Artes”, le concedió
hace unos años su “Gerión”, premio a la Excelencia.
Y es verdad que en el 2000 el Ministerio de Cultura le
concedió la Medalla de Oro en las Bellas Artes, y que
tiene obras en los grandes museos y colecciones del
mundo, pero ni la Barcelona oficial ni el Madrid oficial,
quizás porque no es oficialista, le han organizado –MNAC,
MACBA o Reina Sofía– la antológica de la que es
acreedor un artista de tan alto rango.
La
exposición, en el Taller Cuixart, Placeta Montcada, 7, se
clausurará el 29 de octubre.